Los Calienta-Bancas
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15
El termino calienta-bancas se usa en el deporte refiriéndose a los jugadores suplentes de los equipos que nunca juegan en el campo deportivo. En el argot de la iglesia cristiana se dice que los calienta-bancas son aquellos cristianos que van religiosamente todos los domingos a la iglesia, pero no participan en ninguna actividad, simplemente van a recibir y no dan de gracia lo que de gracia recibieron.
En casi todas las iglesias de hoy, existen muchos cristianos que no participan en ninguna actividad de la obra. Creen que con asistir a la iglesia, que todos sepan que son evangélicos y portarse bien es suficiente para entrar al Reino de los Cielos. Pero la Biblia me habla de una vida de sacrificio, de aflicción, de un camino angosto pero también de bendiciones, triunfos y glorias aquí en la tierra y en el cielo.
Calentar sillas, bancas o cualquier dispositivo que se use para sentarse durante los sermones dominicales no es pecado, a menos que tengamos 30 años en el evangelio y sigamos siendo bebes espirituales; el objetivo de la asistencia a la iglesia debe ser para estar en comunión con los hermanos de la fe y capacitarnos para ser enviados a predicar la palabra, un cristiano que no predica la palabra es un cristiano inútil, suena fuerte, pero es la verdad.
Jesucristo nos dejó un mandamiento que cumplir, ir por el mundo y predicar el evangelio, en Jerusalén (tu familia), en Judea (los vecinos), en Samaria (tus amistades y compañeros) y hasta lo ultimo de la tierra (el resto de las personas), por lo que si no estamos haciendo lo que nos mandó el Señor aún es tiempo de hacerlo. Debemos llevar a los perdidos las Buenas Noticias del Reino de Dios y las bendiciones de vivir en Cristo, no solo porque sea “obligatorio” para nosotros, sino por amor a las almas que se pierden sin conocer el Amor de Dios y van a la condenación por sus pecados.
El mundo está necesitado de palabras de amor, de aliento, de bondad y esto solo se halla en Cristo, mientras tu estas bendecido por Dios, lleno de salud (te enfermas, oras y te sanas) hay millones de personas que sufren y piensan que no hay nadie que pague un centavo por ellos; tu sabes que aunque sufras penalidades como soldado de Jesucristo, Él pagó por tu alma a precio de Sangre y aunque pases por situaciones difíciles sabes que al final Dios te dará la victoria, pero allá fuera no lo saben.
Por la gracia de Dios somos salvo y por Él somos santificados, así que debemos tomar esa comisión a los doce que habla Mateo 10 y dar de gracia, lo que de gracia recibimos, al final la obra no la vamos a realizar nosotros, sino es el Espíritu Santo que obrará en los hombres a través de nosotros. No seamos egoísta con las bendiciones de Dios, compartamos ésta Salvación tan Grande con los que aún no la tienen y roguemos siempre para que el Señor de la Mies envíe obreros.
Los Calienta-bancas disfrutan de la celebración de los triunfos del equipo, pero ya es tiempo de ver el partido desde el banquillo y entrar al campo a jugar y tomar la posición que Dios nos preparó para servir en su obra, sea de Evangelista, Maestro, Pastor, Apóstol, Profeta, Diácono, Ujier, Servidor, Anciano o cualquier puesto que se necesite dentro o fuera de la iglesia.
Calentar bancas no solo es quedarse sentado durante los servicios, sino es tener una vida común y corriente igual a la vida que tenias en el mundo. Ahora que estamos en el ejercito de Jesus, debemos intervenir en el mundo con las acciones del Reino de Dios: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” Mateo 10:8
